Un día encontré por la calle una bolsa de cartón. En su interior, cientos de piernecitas torneadas de plástico del bueno.La recogí y me la llevé a casa.
Pasaron unos meses, y llegó la primavera...y con ella, las fresas.
Y en las fruterías lucían apretaditas, en esas cajas pequeñas de madera ligera.
Un par de piernas para cada mujer, y una mujer en cada habitación.
Y una luz para iluminarlas.











1 comentario:
lo encontraste en Amsterdam?
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