Porque se dejan pasar los días?
Acaso siempre tiene que ser el empeño, el que sirve para conquistar los retos? Dejo que las luces pasen rasando por mi frente, bajo la vista y veo unos pocos frutos maduros, reposando en la tierra, esperando a ser recogidos. Ultimamente me pierdo en la estantería de los abonos. Estoy convencida de que algo no funciona.
Este es un árbol frondoso, con fuerte ramaje y corteza delicada.
Crece desvíado, pero esa inclinación no perjudica ni quita sol al resto del jardín, al contrario, refleja una curiosa virtud rebelde, causada por la falta de constancia y cuidados, cuando tan solo era un pequeño arbusto.El viento y su rara ubicación con respecto al sol, hizo el resto.
Pero la desidia del jardinero no endureció las raíces, ni amargó los frutos,ni impidió que esta criatura muda y vigorosa creciera, buscando los rayos de luz, inocente y pausadamente.
Ahora miro el árbol. Lo he mirado tantas veces.
Podría distinguirlo entre mil árboles. Conozco su aroma suave, y las cintas que el viento toma cuando se mezcla con sus hojas.
Tengo que traerle al árbol tierra nueva y lejana, de algún lugar exótico.
Y dejarlo en buenas manos, mientras estoy de viaje.
Tengo que traerle al árbol tierra nueva y lejana, de algún lugar exótico.
Y dejarlo en buenas manos, mientras estoy de viaje.
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